Tendencias en el trabajo infantil y el camino a seguir

23 enero 2019

Furio Rosati  | Director del proyecto, Programa Understanding Children's Work (Comprender el trabajo infantil)
Gabriella Breglia  | Directora de programas e investigadora, Understanding Children's Work (Comprender el trabajo infantil)

La comunidad internacional, a través de la Meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se ha comprometido a poner fin a las peores formas de trabajo infantil para el año 2025. Para hacer esto, necesitamos información: ¿cuáles son las fuerzas que han impulsado el trabajo infantil en las últimas décadas? ¿Qué rol cumplen las condiciones económicas en la lucha contra el trabajo infantil? ¿Qué papel juega la política?

La investigación realizada por el programa Entendiendo el trabajo infantil (UCW) muestra cómo el trabajo infantil y la lucha para erradicarlo difieren según los países. Algunos países han logrado una disminución significativa en el trabajo infantil en los últimos años, mientras que otros han visto que el progreso contra el trabajo infantil se estanca o incluso retrocede. ¿Cuáles son las razones?

El UCW está tratando de responder estas preguntas a través de dos proyectos de investigación distintos:

El primero, un análisis transnacional de 43 países, resalta la importancia de una respuesta política activa para combatir de manera efectiva el trabajo infantil. Al parecer, solo una parte limitada del progreso puede atribuirse a factores estructurales. En cambio, gran parte de la reciente disminución de las tasas de trabajo infantil se debe a los esfuerzos de políticas activas para mejorar el acceso a la educación y la calidad escolar; extender los pisos de protección social, incluso a través de planes de transferencia de efectivo; ampliar los servicios básicos como el agua y la electricidad; y establecer marcos legales adecuados contra el trabajo infantil.

El segundo, una comparación de las tendencias del trabajo infantil en Brasil y México, muestra que, además de los factores mencionados, los cambios estructurales económicos son importantes para reducir el trabajo infantil. Cuando una economía se aleja de ocupaciones de baja cualificación, como en el sector agrícola, a formas de producción de mayor cualificación, el trabajo infantil se vuelve menos común, ya que los trabajos de mayor calificación no pueden utilizar el trabajo infantil o requieren que los trabajadores sean educados.

También fue alentador saber que existe un fuerte vínculo entre la ratificación de las normas legales internacionales y el progreso en la reducción de las tasas de trabajo infantil. Los efectos positivos de las medidas legales acompañados de políticas activas significan que el liderazgo del gobierno, con el apoyo de la sociedad civil y otras partes interesadas, marca la diferencia.

El trabajo infantil está indisolublemente vinculado a objetivos de desarrollo más amplios y abordar el trabajo infantil es un componente importante de una estrategia de desarrollo nacional. Esto requiere una respuesta política amplia e integrada y una acción concertada entre el gobierno y las agencias internacionales de desarrollo.

Especialmente importante para la reducción de las tasas de trabajo infantil es la ratificación del Convenio No. 182 de la OIT, la legislación y las actividades de políticas que lo acompañan. Nuestro análisis de Brasil y México mostró que estas políticas fueron una parte clave para reducir la tasa de trabajo infantil. La OIT ha argumentado en el pasado que el crecimiento económico es importante para reducir el trabajo infantil, pero que las decisiones políticas pueden ser aún más importantes. Los resultados de este estudio apoyan esta afirmación.

Teniendo en cuenta estos hallazgos, ¿cuál es el camino a seguir para combatir el trabajo infantil? Proponemos seis pasos.

Una respuesta política multifacética

Los gobiernos y los responsables políticos pueden asumir un papel de liderazgo. No solo los cambios estructurales en la población y la economía afectan el trabajo infantil, y de hecho, tienen un efecto relativamente menor en las tasas de trabajo infantil. Si queremos eliminar las peores formas de trabajo infantil para el año 2025, se necesita una respuesta política multifacética. Si bien la complejidad del trabajo infantil significa que no existe una solución simple, la evidencia sugiere que las acciones integradas relacionadas con la protección social, la educación, los mercados laborales, los servicios básicos y la legislación parecen ser ingredientes importantes en la receta para el éxito. Estas orientaciones políticas estratégicas se han establecido específicamente en los planes de acción de la OIT, incluida la Hoja de ruta de La Haya. Los responsables políticos no necesitan comenzar desde cero.

Construcción efectiva de pisos de protección social nacionales

La evidencia de Brasil y México indica que la expansión de los pisos de protección social puede contribuir directamente a abordar las vulnerabilidades económicas y sociales multidimensionales que promueven y sostienen el trabajo infantil. Programas como la Bolsa Família en Brasil y Progresa en México proporcionan transferencias mensuales en efectivo condicionadas a la asistencia escolar y otros comportamientos. Las investigaciones muestran que estos programas reducen significativamente el trabajo infantil y aumentan la asistencia escolar. La Recomendación de la OIT sobre los pisos de protección social, 2012 (núm. 202) presenta principios clave para establecer pisos nacionales de protección social.

Fortalecimiento de la educación como alternativa al trabajo infantil

Existe un amplio consenso de que extender y fortalecer la educación escolar es uno de los medios más efectivos para evitar que los niños ingresen al trabajo infantil. La evidencia de Brasil y México muestra que las inversiones para mejorar el acceso a la escuela y la calidad escolar fueron cruciales para sacar a los niños de la fuerza laboral y llevarlos al salón de clases. Las inversiones anteriores en la expansión del acceso a la escuela ayudaron a crear una generación actual de padres más conscientes de los beneficios de la educación, mientras que las inversiones actuales en la calidad escolar aumentan el valor percibido del tiempo que los niños pasan en el aula.

Promover el crecimiento del empleo intensivo en habilidades

Una mayor demanda económica de mano de obra calificada puede traducirse en una mayor educación y menores niveles de trabajo infantil. La inversión en tecnología y los modos de producción de mayor competencia conducen a mayores rendimientos en la educación en el mercado laboral, incentivando a los jóvenes a permanecer en la escuela y fuera del trabajo por más tiempo.

Expansión de los servicios básicos

La expansión de los servicios básicos es una prioridad en la lucha contra el trabajo infantil cuando y donde el acceso a tales servicios es limitado. En Brasil, por ejemplo, el aumento del acceso al agua en el hogar a través del agua por cañerías contribuyó a la disminución del trabajo infantil y al aumento de la asistencia escolar de los niños. Al hacer que el agua estuviera disponible en o cerca de las casas, los niños ya no eran necesarios para ir a buscar agua, lo que reducía el valor del tiempo que pasaban fuera de la escuela.

Hacer que la legislación laboral sea consistente con las normas internacionales del trabajo infantil

La ratificación de las normas legales internacionales se correlaciona con una reducción en la prevalencia del trabajo infantil. Por lo tanto, hacer que la legislación laboral nacional sea consistente es clave. Esto incluye trasladar los objetivos y principios de las normas internacionales a la legislación nacional y establecer los principios, objetivos y prioridades de la acción nacional para combatir el trabajo infantil. Cuando los gobiernos nacionales aseguran que sus leyes son consistentes con las leyes y normas internacionales, se formaliza el deber del Estado de proteger a sus niños.

El trabajo infantil es un fenómeno complejo, cuyas tendencias están determinadas por una variedad de factores estructurales relacionados con la política. Está indisolublemente vinculado a objetivos de desarrollo más amplios y abordar el trabajo infantil es un componente importante de una estrategia de desarrollo nacional. Esto requiere una respuesta política amplia e integrada y una acción concertada entre el gobierno y las agencias internacionales de desarrollo, construyendo sobre los pilares presentados anteriormente.

Furio Rosati es gerente de proyectos en UCW y profesor de economía pública en la Universidad de Roma (Tor Vergata).

Gabriella Breglia es investigadora y gerente de programas del UCW.

Este artículo fue preparado por Furio Rosati y Gabriella Breglia a modo de contribución para Delta 8.7. Según lo establecido en los Términos y Condiciones de Uso de Delta 8.7, las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a los autores y no reflejan necesariamente las de la UNU o sus socios.

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