Cómo implementar el modelo de toma de decisiones compartidas con los sobrevivientes de la trata de niños

12 junio 2019

Samantha Sahl  | Initiative Coordinator, Orleans Parish Juvenile Court

La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del niño indica que todos los niños tienen derecho a la autodeterminación, a la dignidad, al respeto y al no intervencionismo, así como el derecho a tomar decisiones informadas. En un reciente artículo publicado en el Diario de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente titulado “Cómo emplear la toma de decisiones compartida para empoderar a los jóvenes explotados sexualmente con fines comerciales“, Chris Knoepke y yo argumentamos que estos derechos rara vez se otorgan a los niños explotados sexualmente debido a la noción bien intencionada pero paternalista de que los jóvenes son incapaces de tomar decisiones inteligentes por sí mismos. Proponemos un enfoque novedoso para involucrar y empoderar a las jóvenes víctimas de la trata de personas, el cual implica adaptar y aplicar el modelo médico de toma de decisiones compartidas (SDM) aumentar la voz y la participación de los jóvenes en las decisiones sobre tratamiento y planificación del alojamiento.

Esta investigación sobre cómo mejorar la voz de los jóvenes y su inclusión en la planificación del servicio estuvo motivada por una entrevista forense en la que una joven contó su experiencia con el cuidado tutelar. Ella describió la sensación de ser “solo un cheque de pago” para varios de sus padres temporales y la experiencia traumática de ser trasladada sin aviso ni preparación después de “fallar” en cada alojamiento. Ella le preguntó al entrevistador: “Si me envían [child welfare] a hogares con extraños que no se preocupan por mí, ¿por qué es tan importante si me voy con un extraño que me dice que sí le importaré?”.

A pesar de los grandes esfuerzos de los padres y trabajadores de cuidado tutelar, los jóvenes pueden sentir una falta de amor y conexión, así como una pérdida de autonomía y control, especialmente cuando la situación se compara con las relaciones idealizadas y los estilos de vida que les prometieron sus explotadores. A menudo, los traficantes pueden identificar e incluso satisfacer las necesidades de los jóvenes mejor que los sistemas de servicio con los que están involucrados. Mientras que la pérdida real del sentido de agencia y control resulta primordial para el trauma de la trata de personas, los traficantes crean simultáneamente una percepción de autonomía, control, elección e independencia similar a la de los adultos que, para los jóvenes, contrasta con el trato a menudo paternalista y prescriptivo de los sistemas bien intencionados de bienestar infantil y justicia juvenil.

El concepto de voz e inclusión de los jóvenes no es nuevo para la justicia juvenil o el sistema de bienestar infantil, pero faltan modelos sobre cómo involucrar eficazmente a los jóvenes de una manera significativa y cuantificable. Además, los intentos por atraer la voz de los jóvenes a menudo se ven socavados por la suposición paternalista de que los jóvenes, especialmente después de experimentar un trauma, carecen de la capacidad y la madurez para tomar decisiones inteligentes por sí mismos. Si bien esta suposición está asentada en la ciencia del desarrollo del lóbulo frontal de los adolescentes, conduce al resultado perjudicial de que a los jóvenes se les niegue el sentido de agencia y se los deje completamente fuera del proceso de toma de decisiones.

El hecho de no involucrar a los jóvenes víctimas de la trata de manera significativa los lleva a sentirse frustrados, desconfiados de los proveedores del servicio y de atención médica, y es menos probable que continúen con el tratamiento y las decisiones de alojamiento en las que no participaron. Esta exclusión sirve para acercar a los jóvenes aún más a los traficantes, quienes crean la percepción de sentido de agencia e independencia.

Para abordar esta desconexión y, al mismo tiempo, mantener la seguridad y el bienestar de los jóvenes, proponemos adaptar y aplicar el modelo médico de toma de decisiones compartidas (SDM) para incluir la voz de los jóvenes en la planificación del servicio y devolverles cierto grado de autonomía y control sobre su vida. El SDM se define como “un modelo de comunicación transaccional/interpersonal en el que los proveedores de atención médica y los pacientes trabajan de forma colaborativa para seleccionar el tratamiento y la atención de modo que se incluyan las preferencias y experiencias de salud de los pacientes”. Es un enfoque que permite que los jóvenes participen activamente en las decisiones que afectan su vida. El poder de toma de decisiones no se entrega a los jóvenes. Más bien, cuando existen múltiples opciones seguras, el SDM es un método para enseñarles cómo expresar sus metas, valores y preferencias en torno a la decisión, mientras que se colabora con profesionales para tomar una decisión segura.

Este enfoque es consistente con el empleo de una respuesta “centrada en la víctima”, ya que el SDM permite que los niños sean considerados beneficiarios del servicio y que se los entienda como personas con derechos y necesidades. El SDM ha demostrado ser exitoso para mejorar la alianza terapéutica entre el proveedor y el paciente, y cuenta con el respaldo de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias por ser “consistente con la transformación basada en la recuperación y los valores centrales de elección, autodeterminación y empoderamiento”. Además, el SDM ayuda a conferir el sentido de agencia o la capacidad de las personas para actuar de manera independiente y tomar sus propias decisiones, y esto resulta mucho más relevante para trabajar con jóvenes que han experimentado traumas complejos, como la trata de personas.

Si bien muchos proveedores intentan incluir a los jóvenes en las conversaciones para toma de decisiones, los ensayos clínicos de SDM encontraron que apenas tener una conversación sobre las opciones no era suficiente para crear un sentido de agencia en los pacientes ni conducía a mejores resultados clínicos. En el campo médico, se encontró que el uso de las ayudas para toma de decisiones según SDM o las herramientas concretas y probadas que se utilizaron para facilitar una interacción compartida para la toma de decisiones mejoraron la comunicación entre el paciente y el proveedor y esto permitió alcanzar a un mayor nivel de seguimiento con las decisiones tomadas. Es posible que algunos proveedores ya estén poniendo en práctica formas que promuevan la participación de los jóvenes, pero la estructura del SDM puede garantizar que todos los elementos de atención centrados en la víctima se lleven a cabo de manera rutinaria.

Estas herramientas pueden adaptarse para respaldar una serie de decisiones relacionadas específicamente con la atención de los jóvenes víctimas de la trata de personas. Estas incluyen decisiones de alojamiento (no solo dónde y con quién, sino cómo sentirse seguros y conectados en un alojamiento determinado), decisiones de salud mental y tratamiento psiquiátrico, decisiones relacionadas con la atención médica, eliminación de tatuajes, participación en enjuiciamientos (si participarán o no y en qué circunstancias), las decisiones sobre el intercambio de historias y muchas otras situaciones en las que los jóvenes pueden recuperar el poder y el control sobre su vida. Incluso en situaciones en las que puede haber una sola opción segura, como la disponibilidad de una sola opción de alojamiento segura, el SDM aún proporciona un proceso y herramientas para involucrar a los jóvenes en la conversación en torno a esta decisión e identificar elecciones más pequeñas que pueden hacer para recuperar un sentido de independencia y control sobre su vida.

La justicia juvenil, bienestar infantil y otros sistemas de servicios corren el riesgo de perpetuar la traumática pérdida de control que resulta endémica en las situaciones de trata de personas si los jóvenes no tienen opciones ni participan de manera significativa en las conversaciones de toma de decisiones. Los procesos y las herramientas de SDM pueden proporcionar un enfoque respaldado por la evidencia no solo para atraer la voz de los jóvenes, sino también para promover la autodeterminación y el empoderamiento, lo que generará satisfacción y bienestar general en los jóvenes.

Para obtener más información sobre la toma de decisiones compartida para los niños víctimas de trata con fines comerciales, descargue la ficha informativa de HEAL aquí.

Samantha Sahl, es trabajadora social matriculada con maestría (LMSW) y candidata doctoral en la Facultad de Trabajo Social de la Universidad del Sur de California. Además, es coordinadora de la iniciativa RISE (respeto, inversión, apoyo, empoderamiento) en el Tribunal Juvenil en Orleans Parish.

Este artículo fue preparado por Samantha Sahl como colaboradora de Delta 8.7. Según lo establecido en los Términos y condiciones de uso de Delta 8.7, las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan necesariamente las de la UNU o sus socios.

El foro Delta 8.7
Métodos estadísticos y de medición

¿Qué sabemos realmente sobre la prevalencia de la trata de personas?

Claire Healy
Continuar leyendo
Justicia internacional

Cómo estimular la responsabilidad corporativa con la legislación sobre la esclavitud moderna

Genevieve LeBaron
Continuar leyendo
Métodos estadísticos y de medición

Datos: El recurso más valioso del mundo para luchar contra el trabajo infantil

Federico Blanco Allais
Continuar leyendo
Métodos estadísticos y de medición

El modelo de identificación del riesgo de trabajo infantil: una contribución regional para el logro de la Meta 8.7

Technical Secretariat
Continuar leyendo
Economía, regulación de las empresas y cadenas de suministro

Combinando los datos de la industria y los derechos humanos para detener la esclavitud en las cadenas de suministro de productos de mar

Katrina Nakamura
Continuar leyendo

SmartLab de Trabajo Decente: una iniciativa de gestión del conocimiento en Brasil

Luis Fabiano de Assis
Continuar leyendo
Etiquetas